UNIDAD TEMÁTICA Nro. 2
IDENTIFICACIÓN DE PERSONAS, CADÁVERES Y
RESTOS CADAVÉRICOS
1. Identificación de personas.
a. Sistemas de identificación (persona viva,
cadáver reciente y cadáver antiguo)
b. Dactiloscopia.
c. Técnicas de identificación biométricas.
2. El ADN como identificador.
a. Estructura y función del ADN.
b. Identificación humana.
3. Banco de huellas genéticas.
a. Banco de datos.
b. Banco de datos genético en Bolivia –
BADEGIC.
4. Pruebas de paternidad.
5. Antropología forense.
a. Concepto.
b. La escena de hechos.
c. Análisis restos óseos - odontología
forense.
d. Determinación del sexo, raza, edad,
estatura.
e. Intervalo de tiempo desde la muerte.
1. Identificación de personas.
La identificación es la acción de reconocer si
una persona es la que se busca o se supone que es.
La forma
más fácil de identificar a una persona es por sus rasgos fisionómicos. La
fotografía es la reproducción más exacta de los datos fisionómicos de una
persona. Pero en ocasiones no se cuenta con ello, por ello se deben usar
otras técnicas para identificar a una persona.
a. Sistemas de identificación (persona viva, cadáver
reciente y cadáver antiguo)
Se puede
hablar de tres tipos de identificación:
· Identificación de
la persona viva.
· Identificación
del cadáver reciente.
· Identificación
del cadáver antiguo.
Para cada
una de ellas se usa diversas técnicas. En las dos primeras se usa la
Dactiloscopia (que está incluida en la Huello grafía, que es un apartado más
amplio) entre otros tipos de huella: las huellas plantares, palmares, de
zapatos, de ruedas de vehículos, etc.
b. Dactiloscopia.
La huella
dactilar queda definida desde el sexto mes de embarazo y no cambiará nunca
más. El sistema dactiloscópico es un sistema infalible de identificación
en el mundo.
c. Técnicas de identificación biométricas.
Forma de
la mano: Similar al
reconocimiento de la huella, pero la persona debe poner su mano abierta sobre
un escáner especifico, se analiza la forma y geometría de la misma (forma,
longitud y grosor de los dedos, ancho de la palma, etc.)
El rostro: Basta con una fotografía, que usando una
herramienta de software, analiza el rostro y genera retratos faciales.
La voz: El individuo pronuncia un código de acceso
prefijado (nombre, apellidos, número de teléfono o una frase) y el sistema lo
reconoce o no a partir de las características de la voz.
El iris: El sistema obtiene una imagen del iris del ojo
de una persona y esa imagen es comparada con la imagen grabada. Es una
técnica muy eficaz.
La retina: La capa sensorial situada al fondo del globo
ocular está recorrida por numerosos vasos sanguíneos y la posición de estos es
la que facilita la identificación.
La
biometría: Es una
tecnología de seguridad, que consiste en la verificación automática de la
identidad basada en el reconocimiento de características biológicas de la
persona (huella dactilar, iris voz, etc.) incluyendo un dispositivo que obtiene
una muestra biométrica de la persona y la compara con una base de datos.
Antiguamente se media todo el cuerpo (brazos, piernas, torso, etc.) hoy en día
es tan simple como colocar el dedo sobre una máquina o colocarse delante de una
cámara.
2. El ADN como identificador.
En todos
los seres vivos, los genes se componen de ADN. La estructura molecular
del ADN se asemeja a una muy larga escalera en forma de espiral. El
código genético, la huella genética forense, se determina por el orden que
ocupan las bases (los “peldaños” en la escalera) porque tiene una secuencia
única que se diferencia para diferenciar unos genes de otros.
a. Estructura y función del ADN.
El ADN
está formado por 4 tipos de nucleótidos, tiene una estructura helicoidal de una
doble hélice entrelazada, similar a una escalera “retorcida”.
b. Identificación humana.
El crimen
surgió con el hombre mismo, y éste, consciente de la punibilidad de su acción,
siempre ha intentado ocultar la autoría. La sociedad se encontraba
entonces y se encuentra ahora con el problema de determinar la identidad de la
persona que ha cometido el hecho. Un requisito previo es la
identificación de la persona porque no se puede impartir justicia si el
culpable no está plenamente identificado.
Así surge
lo que actualmente se conoce como Genética Forense, gracias a la que en 1988 se
condenó por primera vez a un criminal –Pitchfork, un violador en Inglaterra-
usando su ADN. Ésta Genética Forense permite ampliar su campo de estudio
a la Medicina Legal sobre determinadas muestras tomadas de un cadáver reciente
(víctimas de desastres colectivos), permite la identificación de restos
cadavéricos, esqueléticos, personas desaparecidas, usar indicios del lugar de
los hechos (como sangre, saliva, pelo, esperma, piel, etc.) y hacia la
investigación de la paternidad.
En Bolivia
actualmente esta técnica de identificación está vigente, la usan en la sección
de Genética Forense de los laboratorios del Instituto de Investigaciones
Forenses en la ciudad de La Paz.
3. Banco de huellas genéticas.
a. Banco de datos.
Un banco
de datos permite básicamente dos cosas:
ü Atribuir a un mismo individuo delitos y,
ü Ubicar o descartar sospechosos respecto de los cuales
se tiene la huella genética previamente registrada.
El FBI
cuenta con uno de los bancos de datos más antiguo que en octubre de 1988 empezó
a hacerlo. Su sistema de banco de datos de perfiles de ADN, se denomina
CODIS (Índice Sistema Combinado) que trabaja a tres niveles (local, estatal y
federal). También se hace mención al banco de datos de la Interpol, de
Canadá, Puerto Rico, Argentina y México. Así también Perú que cuenta con
un Proyecto de Ley.
b. Banco de datos genético en Bolivia – BADEGIC.
Los
sistemas criminales generan bancos de datos de los delincuentes. Una
fotografía, datos biográficos, huellas dactilares constituyen el mismo.
El Banco de Datos Genético de Identificación Criminal (BADEGIC) sería nuestro
proyecto en Bolivia, sería un “conjunto organizado y sistematizado de
información genética referido a individuos de la especie humana y obtenidos a
partir del análisis de ADN”.
La
expresión “banco de datos” es utilizada porque se maneja material genético e
información genética, es decir, muestras (evidencias) y datos.
4. Pruebas de paternidad.
Es aquella
prueba que tiene por objeto probar la paternidad, es decir el parentesco
ascendente en primer grado de un individuo y un hombre (presunto padre).
La prueba se basa en comparar el ADN de ambos. Para un análisis exacto,
es necesario realizar un análisis con tres muestras: de la madre, del presunto
padre y del hijo.
El código
de familia en el Art. 207 indica: “PRUEBAS DE PATERNIDAD: La paternidad
puede declararse con el auxilio de todos los medios de prueba que sean idóneos
para esclarecerla con certeza…”
La prueba
puede realizarse sin la autorización de la madre, ya que hay un vacío legal en
éste punto y será el Juez quien determinará si acepta o no el informe genético
como prueba.
5. Antropología forense.
a. Concepto.
Se habla
de la antropología cuando se busca determinar datos sobre la identidad, la data
de muerte y circunstancias que rodearon a la muerte. Se habla de la causa
de la muerte en cadáveres antiguos, en mal estado, restos humanos o simplemente
huesos.
b. La escena de hechos.
La escena
de hechos en estos casos sería la zona del entierro (una escena cerrada) que
tiene los límites claramente demarcados.
Se debe
proteger la escena de hechos, se debe observar, fijar, narrar, tomar
fotografías, dibujar croquis, realizar planimetrías, señalar y rastrear las
evidencias.
También
puede ser una escena abierta, por ejemplo un campo abierto. En estos casos se
debe empezar en el punto donde está el cadáver hacia afuera, sea en círculos o
en franjas.
c. Análisis restos óseos – Odontología Forense.
La
Antropología Forense tiene por misión, idealmente, el llegar a establecer la
identidad positiva de un sujeto a través del estudio de las características de
sus restos. Muchas veces esto no es una tarea sencilla o incluso posible,
dado el tiempo transcurrido desde la muerte, o los cambios ocurridos en los
restos por influencias de los años. Se debe enviar todos los restos
cadavéricos (huesos) hasta el laboratorio de antropología, aunque lo mejor es
que el equipo de antropología se constituya en el lugar donde se encontraron
los restos a identificar.
Durante el
análisis de restos óseos se debe seguir un protocolo donde se debe anotar la
fecha, ubicación, hora de iniciación y terminación del análisis del esqueleto,
y el nombre de todos los participantes; radiografiar antes de hacer una
limpieza (sin enjuagar ni restregar, dejando que sequen); dejar constancia de
la condición de los restos (por ejemplo: intactos y sólidos, erosionados y
quebradizos, chamuscados o cromados) y proceder a la identificación preliminar
(determinar edad, sexo, raza y estatura dejando constancia del por qué se
realiza tal afirmación y fotografiar las pruebas que apoye está
conclusión). Posteriormente realizar la identificación individual (buscar
traumas y anomalías, dejar constancia y fotografías de cada conclusión).
La odontología
forense estudia los tejidos duros y blandos que conforman la cavidad
oral y los valora como elementos de prueba para resolver situaciones que se
presentan en el campo jurídico. Es de gran importancia para la
identificación ya que los dientes persisten a través de los años, manteniendo
su información genética. Ya sea a través del estudio de los trabajos de
reparación odontológica o de prótesis, de trabajos sobre las mismas (prótesis
removibles totales o parciales, prótesis fijas, obturaciones de amalgama de
plata, endodoncias, bracketts de ortodoncia, etc.) o por medio de pericias más
actualizados (como análisis de perfil de ADN)
d. Determinación del sexo, raza, edad, estatura.
Otros de
los objetivos de la Antropología Forense son la determinación del sexo,
raza, edad y estatura, por ejemplo: comparando el cráneo masculino con el
femenino, aquel es de mayor tamaño y pesa más.
La
cuestión de la afiliación racial es de difícil respuesta, ya que si bien
existen clasificaciones, algunos detalles anatómicos que a menudo sugieren la
raza de un individuo (por ejemplo: los individuos negros poseen aberturas
nasales más grandes, los blancos rostros más angostos, etc.) no son
determinantes.
La edad,
por otra parte, suele ser más certera (por la cantidad de dientes, cambios en
la columna, examen al hueso púbico, etc.)
La
estatura puede estimarse midiendo uno o más huesos largos completos (humero,
radio, tibia, etc.)
e. Intervalo de tiempo desde la muerte.
Esto puede ser extremadamente difícil ya que tal
estimación se basa en la cantidad y condición de los tejidos blandos, como por
ejemplo: piel, musculo y ligamentos presentes, la preservación de los huesos,
olor, plantas, insectos, etc. Mientras más tiempo haya transcurrido desde
la muerte, más difícil será la determinación del intervalo.
El proceso de identificación de cadáveres
A veces la identidad de una persona fallecida es
desconocida o incierta. Ello puede ser causado debido a documentación
incorrecta o faltante, o porque el cuerpo está irreconocible debido al proceso
de trauma o de descomposición. A pesar de las circunstancias, se debe hacer todo
lo posible para identificarla y cumplir con las obligaciones sociales y legales
relacionadas con los decesos y prevenir la familia.
¿Cómo se identifica a los individuos fallecidos?
Cuando se descubre un cadáver, los
investigadores deben determinar quién es, dónde y cuándo ocurrió la muerte, y
cómo y por qué se produjo el fallecimiento. Sin embargo, el proceso de
identificación también puede comenzar incluso antes de que el cadáver sea
descubierto - en el mismo momento en que una persona o grupo de personas son
reportadas como desaparecidas o presumiblemente muertas-. En primer lugar,
debemos recopilar los datos ante o pre-mortem, con ello se hace referencia a
toda la información y documentos reunidos por una persona durante su vida que
pueden ayudar después de su deceso. Esto incluye una descripción física como la
edad, sexo, color de pelo, altura, etc.; los antecedentes médicos y dentales
(incluyendo radiografías); características individuales como tatuajes y
fotografías recientes. Esta información también puede incluir detalles de la
ropa al momento de su desaparición y los objetos personales que llevaba.
Cualquier cosa que pueda ayudar a identificarla es relevante. Una vez que se
recogen, los datos pueden ser comparados con información similar obtenida de
cadáveres no identificados, con el fin de encontrar una coincidencia. Ante la
desaparición de un solo individuo o la ocurrencia de un accidente fatal que
involucra a varias personas, los registros previos a la muerte son un
componente esencial del proceso de identificación.
Quien posee la información ante mortem?
En general, los miembros de la familia, amigos o
compañeros de trabajo cercanos, son los primeros en ser entrevistados para
obtener información que rodea la desaparición o muerte de un individuo. Además,
los investigadores pueden solicitar asistencia del público para encontrar la
última persona en ver a las personas desaparecidas. Los médicos de familia o
los dentistas son llamados a menudo a colaborar, ya que pueden proporcionar los
expedientes médicos pertinentes. Una vez que la información ante mortem se
obtiene, el acceso está restringido a los responsables de la identificación,
incluidos los médicos forenses o los médicos legistas, los organismos de
seguridad y otras organizaciones similares.
Un document intitulé rapport de garde (chain of
custody en anglais) enregistre une description de chaque objet et la
localisation exacte où il a été retrouvé, de même que le nom et l'affiliation
de chaque personne ayant eu la preuve en sa possession.
¿Cómo se encuentra un cuerpo?
Cuando se encuentra un cuerpo, se manejan
estrictos protocolos que regulan la actividad a realizar. Es la policía la que
a menudo arriba por primera vez a la escena, seguida de cerca por el médico
forense o examinador médico, quien tiene la responsabilidad de ocuparse del
cuerpo. Dependiendo de las circunstancias, otros especialistas como arqueólogos
y antropólogos pueden ser llamados para intervenir en la recuperación de un
cuerpo o de un conjunto de pruebas, en la escena del crimen. La arqueología y
la antropología proporcionan eficaces y precisos medios para obtener pistas
sobre un escenario, o pueden ayudar a los investigadores a comprender los
acontecimientos que rodearon la disposición del cuerpo. En la escena, cada
elemento ligado a los restos es localizado in situ en un mapa (el lugar exacto
donde fue encontrado), fotografiado, recogido y empaquetado como prueba, ya que
puede ayudar a resolver el caso. A partir de ahí, todos los materiales
relacionados se pueden utilizar en los tribunales. Un documento llamado cadena
de custodia, registra una descripción de cada objeto y el lugar exacto donde
fue encontrado, como el nombre y afiliación de cada persona que tiene pruebas
en su poder.
¿Qué ocurrirá con los restos y las evidencias?
Todas las pruebas recogidas en la escena de un
crimen deben ser transportadas a las instalaciones donde podrán ser descritas,
fotografiadas y etiquetadas de forma segura y confidencial. Todos los restos
humanos se envían a los servicios médicos, por lo general la morgue, para ser
sometidos a una autopsia (palabra griega que significa "ver con sus
propios ojos"). La autopsia u obducción es realizada por un patólogo,
médico especializado en el estudio y diagnóstico de la enfermedad. Otros
profesionales, tales como un dentista (odontólogo especialista), un antropólogo
(si el cuerpo está en la condición de esqueleto), o un radiólogo, pueden ser
llamados para examinar los restos. Cualquier condición médica se registra y se
toman radiografías de los dientes y cuerpo. Si es posible, los investigadores
recogerán las impresiones dactilares y muestras para análisis de ADN. Debido a
su experiencia pueden ser empleados en el tribunal en un caso vinculado a un
crimen, estos profesionales también podrán llevar el título de especialistas
forenses. En este contexto, el patólogo forense examina el cuerpo para
determinar las circunstancias y la causa de la muerte ; el odontólogo forense
analiza y describe las características dentales ; el antropólogo forense
examina los huesos para hacer una descripción básica de la persona, conocida
como perfil biológico.
Se pueden aplicar diversas disciplinas
científicas al proceso de identificación y en algunos campos se están
desarrollando técnicas especiales para el terreno forense. Por ejemplo, la
optometría (del griego ὄψ "ojo" y μέτρον
"medida" es la ciencia encargada del cuidado primario de la salud
visual, a través de acciones de prevención, diagnóstico, tratamiento y corrección de defectos refractivos, acomodativos, musculares y enfermedades del
segmento anterior, así como del diseño, cálculo, adaptación, y control de
lentes de contacto y lentes oftálmicas) desarrolló un método simple para
conectar la prescripción de gafas a la información registrada en las historias
clínicas de los pacientes. Para ello, fue creada una gran base de datos que
registra los requerimientos de los pacientes. En el caso de que se encuentren
las gafas, un programa calcula la frecuencia con que este requisito se
encuentra en una población dada. Aunque estos métodos son potencialmente útiles
en las investigaciones forenses, es importante recordar que las conclusiones
extraídas deben poseer un alto grado de rigor científico con el fin de ser
aceptadas en la corte.
¿Cómo se hacen las comparaciones ante mortem y
post mortem?
Cuando la información ante mortem
correspondiente a una persona desaparecida ha sido recogida y se poseen los
datos sobre restos humanos encontrados, comienza el siguiente paso del proceso
de identificación. Se trata de comparar dos conjuntos de información para
encontrar las características correspondientes. Dependiendo de las
circunstancias, la comparación puede ser hecha por un médico forense, un médico
legal o un funcionario policial. En muchos casos, las diferentes agencias
combinan sus esfuerzos, si se encuentra una correspondencia posible, toda la
información pertinente debe ser verificada para comprobación de la exactitud y
consistencia. Todas las evidencias no tienen el mismo valor identificatorio.
Por ejemplo, si la ropa hallada en el cuerpo es consistente con la descripción
existente en la información ante mortem, es sólo una identificación presunta, y
no una identificación positiva. Algunos elementos comunes, tales como las
prendas de vestir, no pueden proporcionar una identificación positiva porque
muchas personas pueden tener los mismos artículos. Por otro lado, si las
huellas dactilares en el cuerpo corresponden a las tomadas cuando la persona
estaba viva, esto se considera una identificación positiva, porque la
probabilidad de que dos personas diferentes tengan las mismas huellas
dactilares es muy baja ó nula. Las identificaciones positivas pueden hacerse a
través de comparaciones ante y post mortem de ADN, las radiografías dentales o
médicas, las distintas fracturas, los tatuajes o las enfermedades específicas.
En los casos en que hay más involucrados una identificación positiva puede
requerir el uso de múltiples técnicas y de varias muestras porque los cuerpos
pueden haber sido mezclados. En este caso, las pruebas asociadas son pertinentes
y pueden emplearse para corroborar la identidad de la persona. Una vez que el
individuo se identifica, el cuerpo es llevado a una funeraria o entregado a la
familia.
¿Quién puede solicitar una autopsia?
En circunstancias normales, el cuerpo de una persona
muerta vuelve a la familia o parientes cercanos. La familia tiene derecho a
solicitar una autopsia si quiere saber la causa exacta de la muerte (por
ejemplo, enfermedades, lesiones o anomalías) o cómo ocurrió (natural,
accidental, por suicidio, homicidio o indeterminado). Sin embargo, si la muerte
ocurre en circunstancias sospechosas, las responsabilidades del Estado son
mayores que los deseos de la familia y un médico forense o legista puede ordenar una autopsia sin el
permiso de los familiares de los fallecidos.
¿Cómo se reconoce oficialmente la muerte?
Este tema sufre variantes de acuerdo a las leyes
de cada país, no obstante digamos que por lo general un médico debe ser llamado
para cumplimentar el certificado médico que confirme la muerte. La mayoría de
las veces, este documento se envía a un director de una funeraria que registra la muerte y emite un certificado de
defunción y el permiso de inhumación de la persona fallecida.
Sin embargo, si la muerte es sospechosa o parece
ser el resultado de una situación violenta, o si la muerte se produjo más de 48
horas antes, un médico de cabecera no puede legalmente firmar el certificado de
defunción. En estos casos, un médico forense o legista debe investigar la causa
de la muerte y cómo ocurrió, y confirmar la identidad de los fallecidos. Una
vez que estas preguntas se responden de manera adecuada, el certificado de
defunción puede ser firmado y el deceso registrado oficialmente.
¿Médico forense o médico legista?
Hay dos sistemas para la investigación de una
muerte no natural, súbita, inexplicable o inesperada: el médico forense y el
médico legista. En cada uno de estos sistemas, las autoridades designadas son
responsables de investigar las muertes que se producen fuera de la supervisión
médica. Sin embargo, ningún sistema trata de determinar la responsabilidad
penal o criminal. El médico forense y el legista son más bien los principales
responsables de identificar a las víctimas y determinar la causa de la muerte.
¿Cuáles son las cuestiones relacionadas con la
identificación?
Todos los seres humanos tienen derecho a ser
tratados respetuosamente después de la muerte. Sin embargo, los esfuerzos de
los forenses para identificar un individuo pueden entrar en conflicto con las
creencias y prácticas de sus familias. Por ejemplo, la familia del fallecido
puede no desear que ciertos procedimientos médicos se lleven a cabo en un ser
querido o estar de acuerdo con los métodos utilizados para su identificación.
En el plano religioso, las exigencias específicas para el manejo y tratamiento
del cuerpo después de la muerte pueden influir fuertemente en la reacción de la
familia sobre la necesidad de una autopsia. Algunas religiones como el islam y
el judaísmo, enseñan que el cuerpo debe ser enterrado poco después de la muerte
y no permiten las autopsias voluntarias porque se consideran una profanación de
la persona. Sin embargo, la mayoría de los líderes de la iglesia admiten que
hay excepciones. Por ejemplo, una autopsia puede ser permitida si la
información resultante puede salvar una vida. Del mismo modo, si se sospecha de
un crimen, la autopsia está autorizada para ayudar a la policía a resolverlo.
El entierro puede ser también causa de disputas
entre familias e investigadores. Por ejemplo, el Islam y el judaísmo tienen una
prohibición especial en enterrar un cuerpo incompleto. Algunos dicen que si el
cuerpo no está completamente enterrado, el entierro no es válido. Obviamente,
ello plantea desafíos para los investigadores que deben tomar una muestra de
tejido para posibles análisis. Al igual que con muchos aspectos de la vida, los
profesionales que trabajan con restos humanos deben ser sensibles a las
perspectivas diferentes y deben tratar de satisfacer las diferentes necesidades
lo mejor que pueden. En general, tratan de cumplir con las recomendaciones
religiosas y manejar los restos humanos con respeto y dignidad. Por otra parte,
hacen todo lo posible para cumplir con sus tareas de la manera más eficiente
posible con el fin de minimizar el estrés adicional a la familia. También es
importante recordar que los investigadores son los principales responsables de
determinar las circunstancias de la muerte y las consideraciones culturales y
religiosas a veces se deben dejar a un lado para poder entender que es lo que
ha pasado. Esto es especialmente cierto cuando un delito se ha cometido; en
este sentido, el primer deber del investigador es resolver estos crímenes - la
identificación y resolución de las condiciones que causaron la muerte para
formular recomendaciones y evitar situaciones similares-.
¿Cómo afectan los medios de comunicación al
proceso de identificación?
Recientemente, la ciencia forense se ha
convertido en un tema popular en programas de televisión, películas y libros.
Sin embargo, muchos de estos medios de comunicación presentan la obra de
especialistas forenses de una manera menos realista y más dramática de lo que
realmente es. En consecuencia, esto ha generado una serie de ideas falsas sobre
lo que puede hacerse con métodos científicos – un problema llamado « el efecto
CSI (Crime Scene Search). Este efecto ha provocado una considerable confusión
acerca de cómo los crímenes pueden ser "resueltos" y por quién. Más
particularmente, las representaciones de ficción de las investigaciones
forenses tienden a exagerar en gran medida - si no del todo inventado - el tipo
de equipos, procesos y exactitud de los métodos y las habilidades de cada
especialista.
Además, los analistas están preocupados por el
hecho de que los espectadores llegan a creer que la ciencia forense real es tan
rápida como lo que se muestra en las emisiones. A diferencia de algunos minutos
pasados en la televisión, el análisis forense real suele tomar varios días o
semanas para ser completado. Y a veces no. Los errores de percepción se
refieren también al nivel de participación de cada analista forense en un caso.
Los verdaderos científicos forenses son especialistas que desarrollan
habilidades específicas en un determinado campo. A diferencia de sus homólogos
de ficción, no interrogan a cada sospechoso ni persiguen a los delincuentes,
haciendo autopsias y análisis de restos óseos en sus actividades diarias.
A pesar de que estos errores pueden parecer
frustrantes, pueden tener efectos potencialmente devastadores al ser llevados a
los tribunales en el marco del proceso penal real. Abogados, jueces y miembros
del jurado pueden estar influidos por la mala información y tener expectativas
poco realistas acerca de la exactitud y fiabilidad de las pruebas, los
resultados o el testimonio de expertos forenses. En consecuencia, los
científicos forenses deben ser particularmente prudentes con el propósito de
asegurar que son claros acerca de las capacidades y limitaciones de su trabajo
y evitar que los malentendidos persistan.
*